La cabaña del bosque ( Álex R. Bruce)

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LA CABAÑA DEL BOSQUE

Yo no quería ir a la cabaña. Solo quería que Isa se fijara en mí. Nos conocíamos desde niños. Había una foto antigua en la que salíamos desnudos en la bañera. Habíamos pasado tardes enteras juntos cazando renacuajos. Pero desde hacía un tiempo no dejaba de soñar con ella.

No me gustaban sus nuevos amigos, aquellos con los que quedábamos en el bosque. Pasábamos las tardes bebiendo cerveza o lo que hubieran robado en la gasolinera, disparando a las botellas con un rifle de balines. Una tarde Lolo encontró un jabalí muerto en el bosque.Me horrorizó su cadáver descompuesto, extendido por el suelo, vaciado por dentro. Un tipo nos enseñó a encender hogueras con neumáticos de coche. Las setas convertían las cerillas en gusanos,todos me miraban con oscuras cuencas y hablaban un lenguaje espeluznante. Esa noche Isa se fue con Lolo y me quedé solo con aquel hombre, preguntándome qué coño estaba haciendo allí.

A veces Lolo y los otros desaparecían. Fue el primero que nos habló de la cabaña del bosque. Pasaba allí noches enteras. «Es lo más bestial que viviréis nunca, después nada volverá a ser igual». Cuando me lo explicaron, tuve claro que no era para mí. Pero Isa quería que fuéramos y yo la habría seguido a cualquier parte. Tenía miedo de que fuera con Lolo si no lo hacía, como la noche que desaparecieron en el bosque…

Llegamos juntos a la casa. La pareja de ancianos nos abrió la puerta. Nos ofrecieron té con pastas. Me habría quedado en el salón toda la tarde, merendando tranquilamente con ellos.

—¿Queréis entrar en la cabaña? —nos preguntaron.

Isa me miró un instante.Al ver que no reaccionaba, respondió por mí.

Entonces nos llevaron a la cabaña. Cuando abrieron la puerta, nos recibió la oscuridad y un calor inesperado. Al principio no oía nada, pero pronto escuché un silbido ahogado…

Álex R. Bruce