VIAJE A LA NADA

LA IMAGEN SE COME POR LOS OJOS
12 marzo 2020

VIAJE A LA NADA

Hay una puerta  de esmalte claro/

la han pintado entre las 3 y las 4,/

hacía un calor perfectamente veraniego a pesar de ser invierno,/

los gatos no la reconocen/

asustados no saben si volver a poner sus cuerpos al sol /

apoyados en las viejas maderas/

del rectángulo ideado para hacer pasar un carro./

Puerta grande con medida no actualizada para los automóviles./

Portal  perfecto para felinos vagabundos de ciudades globales/

AZUL CENITAL ESFÉRICͼ [variaciones]

                                 Todo vano antecede a la luz.              

 

La noche dolía

como un cabello enredado

en un cepillo que tra-ba.

Mas, por estirar,

el dolor no se zanja.

Al dolor,                 como a la noche,

hay que d e  s  g  r   a   n   a   r   l   o.

~

Soy el hueco

que me precede,

el hueco.

Vano rítmico que se antepone,

materia sin dolor,

luz opaca.

Siembra y cosecha,

cachorro de un nuevo lenguaje.

Aire que ocupa                       {nada}

 

El hueco que roba espacio al vacío.

~

Recuerda;

las palabras tienen bordes,

como un río -recuerda-

Si demasiado te adentras

arrastrado serás por sus corrientes.

~

La noche dolía

detrás de cada frase,

como un fósforo

que desconoce la realidad fungible

de su destino.

~

Tras la voz

se esconde el poema,

como se esconde

la posibilidad de un futuro

al otro lado de los MUROS.

                    

                                Todo vano antecede a la luz.

 

               ͼ

LA PENÚLTIMA OFERTA

Pasa

Es gratis

El infierno está abierto

Tenemos barra libre

de maldiciones

Un magnífico arsenal

para volver a matar

a los muertos

o suicidarte de nuevo

Regalamos odios

psicopatías y

alucinaciones

Si entras desnudo

te vestiremos con

fuego eterno

Si vienes vestido

te expulsaremos:

detestamos a los

exhibicionistas

Puedes traer tus libros

preferidos

no sabes lo bien que

arden

Pasa

Es gratis

El infierno

está abierto

y afuera hace frío.

En un juego de nadas

no importa el lugar del río en el que estás

Cruzas y es lo mismo

La paradoja del tiempo

El umbral es una cintura onfálica

Los límites del cielo y el mar

se rompen en el hilo que conjura ser un horizonte

De este lado del cristal los colores son distintos

De aquel lado son distintos también

No podemos estar en ambos para conjurar las luces

germinar la omnividencia

Sólo las sombras

marcan el paso lento de la solitud

Su juego de violetas y rojos

tan similar a los cuerpos celestes

y la implosión del universo dentro de sí mismo

nace y muere berreando la luz

como todos

Digo que fui alumbrado

porque me lo repiten los documentos

Digo que he vivido

porque me lo recuerdan los amigos

tal vez diga que he muerto cuando la nada me alcance

o se revele delante de mí

petrificando los párpados

la voz, la rebeldía, el suspiro se llevará los rastrojos

que echen los desperdicios de algo en la fosa

o que me den pagana sepultura

no importa si viví la pasión o la muerte a lo Van Gogh

mi sangre será Tempranillo para los dioses

y Merlot para mis iguales

que comulguen de mi pecado

que yo me voy para no volver.

Alma frontera

Un espacio inhóspito te aguarda al otro lado del frío.
Sé que te han engullido las corrientes oceánicas,
que el deshielo se ha derramado sobre tu desnudez,
que tu rostro se ha convertido en una luna pálida y dormida.
No recuerdas la ilusión que fuiste, mas yo la guardé
como una fortuna solitaria y singular, en el centro del impulso.
No recuerdas la fuerza que fuimos, no recuerdas la potencia,
no recuerdas el aliento, ni el anhelo, ni la construcción.
Ahora no puedo ser nada más que la pared que separa los lados,
el sacrificio que se erige por arrastrar tu culpa,
la palabra oculta, casi invisible, que te devuelva a la vida.
Toma mi mano, deja que te conduzca.
Al otro lado buscaré el verbo
que queme la lágrima deshabitada,
que limpie la hiedra de tu rendición.

La noche es una fosa

de sueños descarnados,

devora sin tregua

memoria y dolores

y escupe los huesos blancos

limpios de un pasado.

El rastro de una genealogía

inhóspita, aprendida

despierta de su letargo.